Teoría de Alfred Adler de la personalidad

Índice
  1. Biografía
  2. Teoría de Alfred Adler
    1. Afán de perfeccionismo
    2. Afán de superación
    3. Afán de superioridad
    4. Teoría de la personalidad y el estilo de vida
  3. Teleología
  4. Interés social
  5. Complejo de inferioridad
  6. Tipos psicológicos
  7. Infancia
  8. Orden de nacimiento
  9. Diagnóstico
  10. Terapia de Adler
  11. Discusiones
  12. Problemas
  13. Frases y reflexiones

El afán del perfeccionismo, de superioridad y la capacidad de llevar al punto máximo todo el potencial forman parte de las ideas elementales en la Teoría de Alfred Adler, que puedes conocer siguiendo muy de cerca la lectura de este post. ¡No pierda ningún detalle al respecto!

TEORÍA DE ALFRED ADLER

Biografía

Nació en Viena el 7 de febrero de 1870. Es el hijo mediano en una familia compuesta por tres hermanos, todos varones. Su padre fue un comerciante de origen judío, pero de su madre no hay datos en concreto. Desde pequeño sufrió de raquitismo, un padecimiento que limitó sus movimientos, principalmente la facultad de caminar, hasta los cuatro años que por fin dio sus primeros pasos.

A los cinco años estuvo a punto de morir por una neumonía, pero al sobrevivir vio que la actividad de los médicos es extraordinaria, siendo su sueño a cumplir en la adultez. Su educación es promedio, con calificaciones aceptables. Gustaba de jugar en el patio con otros niños, sin ser retraído, pero tampoco demasiado extrovertido. Siempre mantuvo una competencia con su hermano mayor Sigmund, porque representó el ejemplo que quería igualar.

1895 fue un año trascendental en la vida de Alfred Adler, porque recibió su título como médico en la Universidad de Viena. Antes de ser condecorado con esta distinción, compartió con un grupo de pasantes socialistas, en cuyos integrantes conoció a su esposa Raissa Timofey Wena Epstein, una activista proveniente de Rusia que permaneció en Viena con motivos académicos. En 1897 contrajeron nupcias hasta procrear cuatro hijos; dos de ellos hicieron carrera en psiquiatría.

Las primeras prácticas en medicina establecidas estuvieron en la oftalmología, aunque más adelante se dedicó a la medicina general. Tiempo después, estableció un pequeño consultorio en la zona de clase baja en Viena, en que residía un parque contiguo a un circo. Por esta razón, la mayoría de los pacientes que asistían a las revisiones eran los empleados del circo.

En 1907 inicia su interés por abordar temas psiquiátricos, por ende, estuvo involucrado en el grupo de discusión de Freud, cuyo tema principal fue la inferioridad orgánica. Este punto de vista escrito en varios de sus artículos está muy aproximados a la esencia que representa la Teoría de Freud, con una leve excepción en cuanto al instinto agresivo, con el cual Freud nunca estuvo de acuerdo en sus análisis. Posteriormente, escribió varios artículos referentes al sentimiento de inseguridad en los niños.

TEORÍA DE ALFRED ADLER

Freud tuvo en alta estima a Adler, hasta nombrarlo él mismo como el Presidente de la Sociedad Analítica de Viena, para redactar los propios artículos emitidos por este comité. Sin embargo, Adler nunca desistió de enaltecer su idea de instinto agresivo, aunque su mentor nunca estuviese de acuerdo con este pensamiento. Para aclarar todas las dudas existentes, con el tiempo se planificó una plenaria entre los seguidores de Adler y los de Freud, para plantear cada opinión acerca de las similitudes u oposiciones entre sus teorías.

Adler tuvo una participación destacada en la Primera Guerra Mundial, porque conformó el equipo médico austriaco. En un principio ejerció funciones en el frente ruso, pero con el transcurrir de los días fue designado al hospital infantil. Su estadía en el hospital sirvió para observar muy de cerca las consecuencias de la guerra, además de plantear un concepto personalizado de interés social. Estuvo al tanto que para sobrevivir en un mundo hostil posguerra, la sociedad tendría que hacer cambios significativos en sus hábitos.

Luego de transcurrir la guerra, muchos de sus planes estaban relacionados a la edificación de clínicas asociadas a los principales colegios de Viena, así como el reclutamiento de docentes especialistas en psicología. En 1934 viaja con toda su familia a Estados Unidos, para inscribir su nombre en el Colegio de Medicina de Long Island. El 28 de mayo de 1937 fallece mientras dictaba una clase en la Universidad de Aberdeen por ataque fulminante al corazón.

Teoría de Alfred Adler

No existe la menor duda que la teoría de Alfred Adler significa un antes y un después en el mundo psicológico. Los siguientes apartados son una prueba de ello. Cada una de ellas está precedida por el prefijo “afán” por contener diferentes características que atrapan la atención de los catedráticos y pupilos en materia psicológica.

Afán de perfeccionismo

La teoría de Alfred Adler propone que todos los seres humanos poseen una fuerza superior o un motor interno que los impulsa a desarrollar su potencial al máximo. Cada actividad propuesta pretenden hacerla con gran esfuerzo para superar su propia competencia; esto es conocido como afán de perfeccionismo. Es una manera de caminar por una escalera empinada hasta alcanzar ese ideal establecido desde temprana edad. En otras palabras, es una alternativa actualizante del self o del “yo”.

TEORÍA DE ALFRED ADLER

La ambivalencia en este tema referente a la teoría de Alfred Adler aparece con los términos “perfección” e “ideal” que son similares, pero pisan un terreno bastante peliagudo. Son metas positivas porque ¿Qué será del ser humano si no tiene ideales por cumplir? Ahora bien, en psicología, ambos términos tienen una connotación negativa, porque tanto perfección como ideal son dos elementos que el individuo por más que intente lograr, nunca será capaz de subir el último peldaño de ese escalón.

Muchas personas viven sumidas en depresión por pretender llevar una vida perfecta, con ideales imposibles de lograr. La Teoría de Carl Rogers y Karen Horney puntualizan en estas necesidades que todos los individuos tienen que cumplir para sentirse plenos, pero sin consolidar ideales inmensos que no tienen cabida en su accionar.

El afán de perfección no es el primer término utilizado en la teoría de Alfred Adler para concebir ese motor o fuerza motivacional de alcanzar ideales, sino “pulsión agresiva”. Este tipo de pulsión corresponde a la necesidad de alimentarse, beber agua, mantener relaciones sexuales, de hacer cosas para agradar a sus seres queridos. Posiblemente este término pudo estar más acorde como “pulsión asertiva” por su cualidad física, pero al mismo tiempo agresiva.

La teoría de Alfred Adler mantuvo varios roces con la de Freud por el carácter de fuerza motivacional con ayuda de las pulsiones. Con el tiempo resultó evidente que las pulsiones sexuales en Freud tenían importancia y no concebía que la misma quedará en un segundo término en materia psicoanalítica. A pesar de las desavenencias a lo largo de estos postulados, el propio Freud cambiaría de parecer para mencionar su pulsión de la muerte.

Afán de superación

Dejando a un lado la perfección, la teoría de Alfred Adler refiere a la compensación como parte de esa fuerza que conduce a un estado que motiva a los seres competir para alcanzar una excelencia. Es normal que los sujetos tengan limitaciones de diferente índole, problemas o conflictos que paralizan este motor o “pulsión” pero resolverlos forma parte de esa compensación por salir adelante, sorteando con todos los problemas con valentía y diligencia.

Es una idea inmutable en medio de la teoría de Alfred Adler, pero no faltaron las críticas de otros catedráticos al determinar que era más una etiqueta como una fuerza motivacional. Esta etiqueta define a los seres humanos por sus problemas que resumiendo sus atributos o competencias adquiridas.

Aparece un nuevo neologismo en la teoría de Alfred Adler, como el caso de “protesta masculina” que es bastante famoso en época actual, pero además muy consecuente en el tiempo en que vivió este especialista, gracias a que los hombres en la sociedad han adoptado un papel un tanto ventajoso sobre las mujeres. Los hombres solicitaban al mundo que los vieran como los seres agresivos, fuertes, con carácter y sin ningún rastro de debilidad.

Este concepto de “protesta masculina” claramente existe un favoritismo hacia los hombres en cualquier actividad que desempeñe, porque no son vistos por la sociedad como sujetos pasivos o dependientes. Además, de acuerdo a la propia cultura, ellos tienden a desarrollar mejor su potencial que las mujeres, así como hallar un ideal bastante cercano a su realidad. Las personas de la tercera edad o que llegaron a coincidir con la época de Adler, mantienen esta filosofía con total certeza.

Por ejemplo, si un niño grita en determinada escena como exigiendo algo, forma parte de su protesta masculina, siendo un acto natural que la sociedad de Adler ve con buenos ojos, al asegurar que ese infante tiene carácter desde temprana edad. En caso de las niñas, si son retraídas o tímidas, es una conducta que compone feminidad.

Ahora bien, si el niño posee una actitud similar a la de una niña promedio, es un motivo de preocupación para los defensores de la protesta masculina. También podría presentarse el caso de niñas abusadoras, con tendencias a ser violentas o autoritarias. Esos escenarios son motivos de preocupación en la teoría de Alfred Adler.

TEORÍA DE ALFRED ADLER

Adler considera que la conducta asertiva de los hombres en el mundo podría ser un éxito, si utilizan su autoridad sin ser violentos, sin rayar en la mezquindad. El psicólogo ve este hecho como una cualidad innata en los sujetos masculinos. Considera que los niños son criados para explotar todo su espíritu asertivo, mientras que las niñas son alejadas de esta tendencia. La teoría de Alfred Adler estipula que tanto hombres como mujeres tienen la misma capacidad de protesta, aunque sus detractores pensaron que el erudito tenía tendencias hacia el machismo.

Afán de superioridad

Este es su último planteamiento para consolidar el afán de perfección, que resulta bastante ambiguo de concebir en cualquier aspecto de la vida cotidiana. Para concretar este postulado, Adler meditó bastante con algunos pensamientos de Nietzsche sobre la voluntad de poder en la vida humana. El concepto de superioridad consiste en ser mejor cada día. Trazar objetivos y alcanzarlos con éxito forma parte de este término. Determina que un individuo quiere ser mejor que otros y de sí mismo.

Teoría de la personalidad y el estilo de vida

Una vez conocidas todas las etapas del afán de perfección, todas las premisas de Adler conducen a un estudio bastante completo, pero al mismo tiempo alejado de lo que planteó Freud en su momento. En el primer caso, Freud fue más reduccionista, porque todos los conceptos principales estuvieron direccionados al sentido fisiológico como motivo de ser en psicología. Más adelante, el propio Freud reconoció que las necesidades fisiológicas no son todo para el ser humano, pues debe ir más allá de estos límites.

Así como Freud representó una figura importante en la teoría de Alfred Adler, el nombre de Jan Smuts resonaba en su cabeza. Este importante psicólogo surafricano implantó un modo de ver a los individuos como seres uniformes, que no son “piezas” o partes que arman un rompecabezas hasta conformar a los pacientes. La postura debe ser aplicada en contexto social y cultural, hasta designar el término de holismo.

Ya conformado el holismo como un concepto, Adler manifiesta una psicología individual, como aquella capacitada para examinar a los seres humanos desde una postura entera, sin referirse a ellos como partes o unidades por separado. En términos de psicología, la palabra “individual” significa todo aquello que no es dividido.

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Para Adler, la personalidad de todo ser humano no está compuesta por estructuras internas, dinámicas o que están desarrolladas por conflictos, sino por “términos de estilo vital” que en la actualidad es conocido como estilo de vida. El estilo de vida, es cómo esa persona es capaz de desenvolverse en todos los rubros de la cotidianidad, cómo maneja sus emociones y el desarrollo progresivo de su potencial. A continuación, una cita breve en cuanto el estilo de vida de un árbol establecido por Adler:

“El estilo de vida de un árbol es la individualidad de un árbol expresándose y moldeando en un ambiente. Reconocemos un estilo cuando lo vemos contrapuesto a un fondo diferente del que esperábamos, por lo que somos conscientes entonces de que cada árbol tiene un patrón de vida y no es solo una mera reacción mecánica al ambiente".

Teleología

Alfred Adler asegura en su teoría que el estilo de vida de todos los seres vivos no es debido a una reacción mecánica, sino a todos los sucesos del pasado que son capaces de impactar en su presente. Por ejemplo, aquellos traumas sufridos en la niñez pudieron haber dejado secuela en hombres y mujeres. Cabe destacar que gracias a eso, existen inseguridades, temores e incertidumbre en cómo actuar, por no haber tratado a tiempo el conflicto o al menos desahogar todos los miedos ante un especialista.

La teoría de Alfred Adler hace hincapié en la motivación como esa fuerza que encamina a un futuro muy prometedor, con el cumplimiento de todos los objetivos trazados. No hay un impulso mecánico del pasado que afecte el futuro; mucho menos si los traumas vividos están de por medio. El impulso verdadero es aquel que conduce a concluir con todas las metas en forma satisfactoria, aquel que hace feliz a todos los sujetos con pleno desarrollo de sus atributos, el mismo que los conduce a ser mejores cada día.

Resulta controversial cuando un sujeto viaja al pasado para atraer ciertos eventos al futuro, porque tarde o temprano causa una sensación de malestar o eventos dramáticos que no hacen bien en la salud mental. En virtud que el futuro es muy incierto, la psicología plantea escindir todas las necesidades con ayuda de una motivación teológica. En el ámbito mecanicista, es natural que A,B y C estén presentes en el alfabeto como las primeras unidades, por lo cual X, Y y Z también deben ocurrir en la misma secuencia.

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Esto permite pensar que el cumplimiento de metas no puede basarse en un ideal estático, porque este horizonte puede ir transformándose en la medida que el sujeto pretenda lograr nuevos propósitos. La teleología está de acuerdo que la vida es compleja, de cambios constantes, pero no hay que renunciar a las primeras de cambio cuando nada sale a su favor.

Hans Vaihinger es otro pensador que motivó a Alfred Adler estudiar la personalidad bastante cerca, con la aparición del manuscrito The Philosophy of "As If" (La Filosofía del "Como Sí"). En él refiere una verdad última, que siempre trasciende a la persona entre sus límites, pero además, la mente humana está capacitada de crear verdades parciales, que son un tanto más prácticas. Las verdades parciales están presentes con la función de protones-electrones, la gravedad como distorsión del espacio, entre otros fenómenos de la ciencia que son innegables.

Para aquellos que no son científicos, es realmente difícil determinar si una verdad parcial es real, porque aunque no la palpen o toquen, son constructos útiles y al mismo tiempo necesarios de creer. Son elementos que funcionan al estudiarlo, por tanto, la ciencia no sería ciencia si nada de esto existiera en el mundo, porque no habrá objeto de estudio, ni mucho menos científicos.

Este autor favorito de Adler denomina la verdad parcial como ficción: útiles y necesarias a la vez para hacer ciencia e imaginar lo maravilloso que es el mundo gracias a los efectos de gravedad en el espacio.

El sistema de física cuántica entra en debate constante, porque hay mucha incertidumbre en cuanto a la forma en que el ser humano percibe el mundo con ayuda de la ciencia. Hans Vaihinger y Adler comprenden que la ficción es muy indispensable en el mundo, porque permiten dilucidar que el planeta está en un estado el día de hoy, pero mañana podría sufrir alteraciones. Aparte, el individuo conoce lo bueno y malo de vivir en él. La teoría de Adler asigna este proceso como finalismo ficticio.

Este finalismo ficticio permite a los seres humanos actuar bien o mal, pero con conciencia que existe un cielo o un infierno; una recompensa por las buenas acciones o un castigo por lo mal que ha sido su proceder. Sin embargo, la teoría de Alfred Adler no contempla esto, porque el cielo y el infierno no están comprobados en su autenticidad; estos son temas que solo concierne a las religiones y en quienes creen en el karma y la justicia divina.

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Interés social

La teoría de Alfred Adler propone la figura de interés social bajo el mismo nivel en que está situado el afán de perfección. Es complejo que las personas estén al tanto de su afán de perfección si no están ubicadas en un ambiente social. Los seres humanos, además de existir, siempre tendrán presente este tipo de afán para consolidar sus metas desde su uso de razón.

Para Adler, la preocupación social no era adquirida ni aprendida, porque ambas podrían fusionarse en un sistema extraordinario en que convergen ambos elementos. Es una especie de cualidad innata, pero al mismo tiempo tiene que ser alimentada para que logre sobrevivir en este mundo.

Un gran ejemplo de esto es la simpatía que un bebé siente al jugar con otro de su edad, porque es un hecho innato que ningún otro ser humano pudo haberle enseñado. También es fácil distinguir que cuando un bebé llora en el consultorio de una clínica, todos los demás empiezan a imitar su acción; es un modo de mostrar empatía en la inmediatez de su crecimiento.

Así como los niños resultan empáticos mientras están en la etapa de conocerse, el lado oscuro sale a relucir con sentimientos como envidia o egoísmo entre ellos. Aunque diversas culturas han tenido en cuenta que el daño que un niño o adulto hacen a sus semejantes, tarde o temprano será devuelto con creces. No obstante, un ser humano siempre estará dispuesto a hacer daño a otro que hacerlo a su propio ser.

De todo lo expuesto con anterioridad, es una tarea cultural que los padres enseñen a sus hijos a ser empáticos con el mundo, a colocarse en el lugar de otros e imaginar cuán difícil es su vida. No hay que tomar en cuenta los intereses de ellos, para no generar conflictos con los propios, pero sí tomar una postura de entendimiento frente al dolor o angustia que otro ser humano sufre.

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Adler enfatiza un poco que el interés social por parte de la ciudadanía americana además de ser empáticos con sus semejantes, es una demostración de ser amigables, caer bien, dar una palmadita en la espalda como signo de confianza o tutearse en las primeras conversaciones. Realmente es una práctica de interés social muy válida y oportuna para descubrir a nuevos seres con gustos similares, pero también puede convertir el interés social en persecución personal; un hecho que si incomodaría a más de uno.

Definitivamente, el concepto de interés social que Adler quiso implantar no está relacionado con el comportamiento o relaciones interpersonales exitosas, sino la experiencia en el cuidado. Es la acción de proteger a los familiares, allegados, parejas, velar por la humanidad y a la vida misma.

Como buen especialista y filósofo, Adler no abandonó la definición de enfermedad mental, que está ampliamente asociada con el interés social. Si alguien no está interesado en preservar a la sociedad, habrá muchos asesinos, violadores, ladrones o extorsionadores que harán el máximo daño posible para regodearse en medio del dolor ajeno.

Complejo de inferioridad

Todos los individuos en algún momento están motivados, preparados para enfrentar al mundo con todo el arsenal en sus manos para triunfar. Sin duda, este sector del mundo estará en plena competición por mejorar su motor que los conducirá al éxito. También está presente el otro bando, el de los fallidos, insatisfechos, que no han concretado algo trascendental que les haga sentir triunfadores. Aparte de no producirse la auto-actualización, estos seres imperfectos carecen de interés social, al no sentirse con la valía suficiente de ser importantes en la sociedad.

Cuando una persona está excesivamente preocupada de sí mismos, están en el proceso de sobresaturación. En este mismo orden de ideas, son meticulosos por considerar qué tan competentes son, si tienen talento o no, o si están guiados por la soberbia de pensar en lo individual, sin manifestar apoyo para la sociedad; todos estos elementos confabulan en contra de ese ser hasta sentirse minúsculo en una sociedad en que prevalece un alto nivel de competitividad.

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Es habitual que todos los sujetos sientan inferioridad en alguna etapa de sus vidas y precisamente Adler refiere la “inferioridad de órgano” cuando el ser humano posee partes de su cuerpo más débiles que otras. Por ejemplo, algunos bebés nacen con problemas respiratorios, otros padecen de la visión y un grupo con afecciones cardiacas. Ahora bien, una vez estén creciendo los padres observarán que unos son más fuertes y otros de contextura raquítica.

A través de estos ejemplos, quienes padezcan de afecciones o debilidad, van a experimentar complejos que difícilmente van a olvidar.

No siempre los individuos minusválidos no poseen un rasgo distintivo, porque la vida se encarga de ofrecerles una compensación por esas falencias físicas que son notorias. Un órgano determinado tendrá mejor desarrollo respecto a aquellos que lucen débiles, por tanto, nadie es completamente débil ante los ojos del fuerte. Incluso, los órganos más desarrollados cumplen mejor su función que aquellos que no lograron formarse desde el nacimiento.

Por estos motivos hay que restar importancia a la inferioridad, porque si para ciertas acciones es indispensable la utilidad de un órgano, también es real que el más desarrollado dará la cara para que el ser inferior obtenga un nuevo potencial reforzador.

Gracias a eso, algunos famosos que nunca soñaron con ser grandes luminarias, han hecho una carrera brillante sin importar cuáles son sus limitaciones físicas o emocionales; para ellos, el complejo de inferioridad no tiene cabida, porque son capaces de ser luchadores en territorio de más personas de gran competencia.

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El camino a recorrer es doloroso para quienes padecen el complejo de inferioridad y no saben cómo salir adelante ni por dónde empezar a cambiar su paradigma. Son pesimistas, no tienen un panorama claro de lo que quieren, pero lo peor del caso es el estigma que la misma sociedad hace de ellos, con etiquetas muy negativas como fracasadas e incompetentes. Todos los seres humanos tienen su talento innato, que a veces ni siquiera conocen.

La teoría de Adler no solo propone el complejo de inferioridad, porque existen más minusvalías psicológicas. Es normal que a algunos los tachan de tontos, feos e inútiles; mientras más son dichos estos calificativos, en efecto la persona considerará que no tiene absolutamente nada que mostrarle al mundo.

Lo mismo ocurre en la escuela con los exámenes, porque por más intentos que realice el sujeto por aprobar, nunca obtiene una calificación más alta que el más inteligente del salón. Alguien puede ser marginado por su contextura física, por las espinillas que presenta en su rostro, por no ser agraciado o por el nulo círculo de amistades que presenta.

Estos ejemplos constatan que la inferioridad orgánica no es suficiente para establecer un complejo en su definición más estricta. La sociedad que establece prejuicios si es capaz de destruir a quienes consideran débiles, pero Adler quiso ir más allá con su postulado gracias a la compensación. El especialista recalca que tarde o temprano aparecerá la facultad o talento para igualarse a aquellos que a simple vista parecen seres normales de grandes cualidades. Lamentablemente hay otro sector de seres humanos que nunca conocen su talento por falta de autoestima.

En la sociedad prevalece la inferioridad natural de los niños. Consiste en las limitaciones que reducen el alcance de los infantes a desenvolverse tanto en sociedad como en el colegio, porque están en desventaja frente a otros niños de su edad e incluso de los adultos que se convierten en su ideal.

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La teoría de Adler hace énfasis en que los juguetes, sueños y fantasías de los niños manifiestan un común denominador: su deseo de crecer y ser alguien en el futuro. De algún modo, esta es una compensación que asemeja muchísimo al afán de perfección. No siempre ocurre esta premisa, porque la inferioridad de los niños siempre declamará que otros son superiores a ellos.

Ahora bien, si tanto niños como adultos están constantemente atormentados por este pensamiento, porque sienten que nunca estarán en ventaja respecto a otros, refiere a un conflicto real por complejo de inferioridad. Por ejemplo, en la escuela podrían discriminar a un niño por ser gordo, siendo renegado por el resto de sus compañeros.

Para no ir muy lejos, en la cátedra de educación física siempre habrá un niño o niña que no quiere practicar deportes por miedo al rechazo, o porque su físico no le permitió desarrollar aptitudes físicas. Siempre estará presente esa sensación de no ser tan eficiente o brillante como el resto de sus compañeros.

La autovalía es un proceso lento en estos niños con complejo de inferioridad, aunque una parte de ellos trabajan sus deficiencias con los psicólogos escolares y la ayuda de sus padres. Los especialistas aconsejarán a los responsables del infante que descubran ese talento innato de su hijo/a para que lo desarrolle en su proceso de crecimiento, para que percate que si es eficiente para algunas actividades.

La oportunidad para superar rápidamente un complejo de inferioridad es la destreza por las matemáticas, que generalmente desarrollan muy bien aquellos alumnos de alto rendimiento. Todo empieza por la tabla de multiplicar, que bastante dolores de cabeza suele generar en algunos padres y maestros. Si hay una completa dominancia de estas operaciones tan elementales en niños con minusvalía, tendrá un gran porvenir no solo en el mundo de los números, sino además en otros ámbitos de la vida que hará con holgura y perseverancia.

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Algunas personas están en desventaja cuando no están capacitadas para resolver una ecuación u olvidan cuánto es 7x8. Ellos consideran que una parte de su cerebro no desarrolló en su totalidad la habilidad por resolver problemas matemáticos, por ende induce al complejo de inferioridad. Por esta razón, muchos sujetos han renunciado a su sueño de ser científicos, ingenieros, arquitectos y demás ramas de las ciencias por este déficit matemático.

Puede conceptualizarse como una neurosis cuando tal complejo es más grande de lo imaginado. El problema escapa de las manos cuando la inseguridad por no transmitir ningún talento se convierte en un conflicto cotidiano. Estas actitudes generan pasividad, sumisión, cobardía y falta de determinación para trazar objetivos y cumplirlos a cabalidad.

Para resolver este dilema, quienes poseen complejo de inferioridad deben juntarse con otros sujetos de alta autoestima, para que aconsejen o hagan entender que cualquier sacrificio por demostrar un talento valdrá la pena.

Otro escenario probable en que una persona esconde su complejo de inferioridad es demostrar todo lo contrario, bajo un falso complejo de superioridad. Si quien padece de esto es considerado débil, hará que todos a su alrededor se observen más débiles que él/ella para manifestar su supremacía.

Generalmente este tipo de sujetos suelen ofender, despreciar o mal interpretar cualquier valía, para que no intenten opacar su brillo o reflejar que realmente no es tan fuerte como parece. Un falso complejo de superioridad va de la mano con los crímenes, acciones para llamar la atención, delinquir y demás actos reprobables en el mundo.

La discriminación al sexo, raza, edad, creencias religiosas o culturales son formas muy negativas de mostrar un complejo de superioridad que no existe, porque tal persona es igual o peor de débil sobre quien se considera inferior. Algo mucho peor es refugiarse en el alcohol y las drogas, porque es una manera poco eficaz de esconder toda la minusvalía que ese sujeto determinado posee, en vez de explotar su compensación recibida.

Tipos psicológicos

La teoría de Adler define que el interés social insuficiente de las personas hacia su colectivo, conlleva a una neurosis tarde o temprano. Por este motivo indica tres tipos psicológicos, en función de la energía que manejan.

El primero de ellos es el tipo dominante, manifestado a temprana edad con un temperamento agresivo, con tendencia a ser violentos en el futuro como una alternativa de reflejar superioridad en relación de los individuos que están en su entorno social. La energía es desbordante, pero sin utilizarse con fines positivos. La intención es causar daños internos y externos en los demás para consolidar su lugar en el mundo. Por el contrario, quienes tienen menor energía, son aquellos que se flagelan para experimentar un placer de lastimar a otros con acciones en su contra.

Acto seguido está el tipo erudito, que consiste en un refugio o “burbuja” en que está sumergida una persona con el fin de protegerse, pero que requiere de un segundo sujeto en quien apoyarse cuando está en problemas o no sabe qué decisiones tomar en pro de su beneficio. Su energía es baja, por tanto, es fundamental apoyarse en los seres dominantes para hacerse notar un poco. En un punto de sus vidas presentan un estado de sobresaturación que conduce a otras conductas negativas ante fobias, ansiedades, obsesiones o compulsiones por otra persona o cosa.

Finalmente está el tipo evitativo. Los niveles de energía son muy bajos, por tanto, no son felices viviendo, pero tampoco permiten que los demás vivan. Un ejemplo de ello son los asesinos sin ningún tipo de remordimiento que arrebatan la vida como un mero capricho o por alimentarse de su energía. Quienes pertenecen a este grupo están ante un límite que al cruzar, los convierte en sujetos peligrosos para la sociedad.

Más adelante, la teoría de Alfred Adler creó el cuarto tipo socialmente útil, bastante interesante en su estudio, porque los sujetos que pertenecen en él están sanos física y mentalmente. Además, cuentan con energía suficiente para desarrollar interés social. Sabe convivir con otros y también presenta preocupación cuando alguien cercano está en problemas.

TEORÍA DE ALFRED ADLER

El propio psicólogo reconoce que estos tipos son muy similares a los que establecieron los griegos en tiempos anteriores con el análisis de individuos que estaban tristes, felices o mostraban agresión en la mayoría de las circunstancias.

Aunque las conductas de algunos pacientes son inesperadas, del cuerpo desprenden fluidos que son designados como rumores, de los cuales en la teoría de Alfred Adler hace mención de cuatro muy diferenciados:

  • Si el color de la bilis es amarilla, indica que el sujeto tendrá poco control de su ira, será alguien visceral y su palabra representará autoridad inquebrantable. Refiere a los soberbios que no aceptan críticas constructivas para mejorar las fallas que han sido encontradas. Son personas fuertes, dominantes, de gran carácter explosivo. Hay que saber manejar a esta clase de sujetos para que permanezcan calmados y a gusto.
  • Si un sujeto está invadido por la flema, quiere decir que será frío, distante y un poco terco al momento de tomar decisiones importantes. No será completamente independiente, por lo que opinión o acciones de los otros influirá significativamente en su vida. Tendrá un lenguaje vulgar al momento de expresarse.
  • La cultura griega determina que los seres humanos con la bilis de color negro son calculadores, fríos y metódicos. Estará triste en la mayoría de las ocasiones y tiende a adjudicarse en el tipo evitativo, mencionado con anterioridad en este post. Si cruza el límite de lo permitido, cometerá actos abominables, guiado por el desajuste mental que padece.
  • De presentar más sangre que el resto de líquidos mencionados, refiere a una persona con gran sentido del humor, empática y con grandes deseos de socializar con el resto. Será aceptado por todos gracias a sus lazos amistosos establecidos con varios. Contagia de buena energía a quienes están afrontando un mal momento.

Dicho esto, Adler es un claro defensor que todos los seres humanos representan una unidad mínima, sin descomponerse en partes, que lleva un estilo de vida específico. Entonces, los tipos psicológicos es una manera de categorizarlos, porque no todos son empáticos, como tampoco fríos.

Infancia

Hay un punto en particular en que la teoría de Alfred Adler está de acuerdo con los postulados de Freud y es precisamente en la infancia. Adler destaca que la personalidad siempre está cimentada desde temprana edad. Los niños desarrollan conductas que paulatinamente la están construyendo. Un niño promedio de 5 años ya tiene su personalidad definida, sabe lo que quiere al ser adulto, por retratarse en los ejemplos que observa en su casa, cuando ve que su padre es un gran profesional o su madre una gran mujer que apoya a su prójimo.

TEORÍA DE ALFRED ADLER

Adler señala que hay tres situaciones en la edad infantil que pueden definirse como un grave error para fomentar un estilo de vida. La primera limitación ha sido mencionada varias veces en este post, con la inferioridad orgánica o cuando los infantes presentan alguna enfermedad que no los hace encajar con el resto de sus compañeros.

Alfred expone que con esta condición, ya ellos están "sobresaturados" porque no saben en qué manera agradar a sus semejantes o llamar la atención de sus maestros para decirles que su competencia debe encaminarse por otro rumbo.

En medio de una gran incomprensión, estos niños no tendrán una buena autoestima, porque están desplazados de cualquier actividad que un niño promedio haría. El estigma infantil es un punto delicado que es preciso tratar inmediatamente, para que ese rechazo no sea impedimento de crecer en el futuro. Sería bueno establecer al menos un sentido de compensación, para que estos infantes prediquen con el complejo de superioridad, hasta mejorar su semblante y adaptarse al entorno en que se encuentra.

Otro factor destacado en la teoría de Alfred Adler es el consentimiento. Es la acción de premiar a los hijos sin nada a cambio. Corresponde prestar atención cuando sus deseos pasan a ser órdenes para sus padres, porque estarían malcriando a sus hijos, fomentando un carácter muy dominante y que son merecedores de todo lo que les obsequian.

El niño mimado perfectamente podría ser el inútil del futuro, porque no sabrían hacer alguna actividad por cuenta propia o prefiere que sus padres las realicen por él/ella. Otra consecuencia del consentimiento es el rechazo colectivo por otros niños que no aceptan órdenes de su parte.

Si estos dos factores confluyen en un mismo entorno, inducen al complejo de inferioridad, porque sus deseos no son respetados y tampoco es capaz de desarrollar una competencia independiente a aquellas personas que quisieron facilitarle una mano ayuda.

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En tercer lugar está la negligencia o descuido de los padres y responsables del infante. Por lo general, descuidan a sus hijos, no están al pendiente de sus deseos e inquietudes. Un ejemplo bastante simple es no ayudarle en las tareas de la escuela, sin importarles que pierda el año escolar o tan siquiera reflejen interés en su progreso académico.

Un niño abandonado aprende lo mismo que el mimado, pero la vida se encarga de entorpecer su desarrollo, mostrando su lado más cruel, porque sienten que a nadie le interesa su bienestar.

Son niños egocéntricos, porque consideran que no pueden confiar en nadie, si los propios tutores se han encargado de darle la espalda en una etapa tan importante como la niñez. Este sector infantil no está capacitado para amar, porque nunca han descubierto este sentimiento por los seres que les dio la vida o sus tutores responsables en caso de ser huérfanos. Cabe mencionar que la negligencia no es una excusa por la orfandad, porque también existen los padres ausentes o periféricos, cuya participación en el desarrollo infantil es intermitente e inconstante.

Orden de nacimiento

Alfred Adler no solo estuvo de acuerdo que la figura de los padres es trascendental en el crecimiento de los hijos, sino en el orden en que nacen los hermanos y hermanas de ellos. Quizá, en la teoría de Alfred Adler, este es el momento más significativo por el cual se consagró como especialista en estudiar la personalidad, con la carga emotiva que contienen los descendientes de una pareja matrimonial o quienes permanecen en concubinato. Dicho esto, es hora de conocer cómo examinó el erudito a los hijos de acuerdo al rol que tiene en el núcleo familiar

Hijo único

Posiblemente sea el más mimado de toda la familia. De repente, por cuestiones biológicas o por decisión propia, la pareja optó por tener un solo hijo en la relación para centrar todo su amor en él/ella. En este caso, los progenitores podrían perder el norte cuando hacen de su fruto merecedor de todos los obsequios que pretenden dar por ser el único, el mimado, la razón de su existencia.

Equivale al orgullo, la perseverancia de los padres por buscar su nacimiento y el motivo para ser denominados como padres. En virtud que el hijo único representa gran responsabilidad, no solo en crianza, sino en fomentar Valores morales, para que no tome el papel de ser merecedor de todas las cosas que le ofrecen.

TEORÍA DE ALFRED ADLER

El ambiente negativo toca a la puerta si en vez de demostrar afecto y comprensión a este hijo único, hay ataques constantes, es difícil que este hijo enfrente solo el problema, porque no tiene en quién respaldarse,a menos que un tío, primo o abuelo entre en su defensa para salvaguardar su integridad.

Primer hijo

Al principio de su vida ejerce el rol de hijo único, hasta que llega al mundo el segundo. De algún modo, él/ella presenta un duelo al descubrir que ya no será el centro de atención de sus padres, el consentido o el más mimado de la familia.  Cuando su vida aparentemente está acomodada, experimenta el desplazamiento de no ser el único descendiente.

Este hijo tendrá conductas caprichosas con el afán de recuperar el trono o atención de sus padres al comportarse como un bebé. Sin embargo, ya no lo es, por lo que irá creciendo lentamente hasta ser un adolescente. La rebeldía es una respuesta ante esa necesidad afectiva de ser el único en la familia. Otro grupo de primogénitos se hacen retraídos, porque el segundo hijo posee una personalidad más extrovertida que envuelve a todo su entorno.

La teoría de Alfred Adler establece que el primer hijo es más propenso de sufrir problemas en su salud mental, sea por desplazamiento, rebeldía o porque su personalidad ha sido opacada por el segundo. El lado positivo de ellos es el sentido solidario o protector con sus otros hermanos. El hijo mayor saldrá a la defensa de los más pequeños si está frente a una injusticia o los están lastimando.

Segundo hijo

Su caso es bastante distinto al único o primogénito, porque ya tiene un hermano mayor, el cual servirá de ejemplo al denotar sus ideales. Podría ser muy competitivo por esta misma razón, porque desea ser igual que su hermano en todos los aspectos. A veces es posible que supere en algunos renglones al mayor, pero no es sano establecer una lucha de poder entre ellos, porque conduce a la rivalidad y por ende, a los disgustos o peleas constantes.

TEORÍA DE ALFRED ADLER

Son el foco de atención para los padres en edades tempranas, por ser el más indefenso de los hermanos, el que más cuidados requiere en su desarrollo. Por su parte, el mayor no estará conforme si esta preferencia es evidente frente a sus ojos. Por ello, el hijo mediano o el segundo desarrolla un nivel de competencia superior al primero, porque no estará solo en ese campo de batalla que representa atraer la atención de sus padres y superar con creces todas las virtudes que el primero posee.

Último hijo

Por ser el menor de todos los hermanos, Adler establece que es el más mimado de todos, gracias a su edad inocente. No desarrolla una competición por el poder junto a sus mayores, porque en realidad su puesto como consentido no será destronado, debido a la diferencia de edades entre hermanos. Así los grandes intenten comportarse con berrinches y quejas, no obtendrán su cometido ante sus padres, porque considerarían esto como una inmadurez de su parte.

Si bien es cierto que el hijo menor no está dispuesto a competir por un poder consolidado entre hermanos, puede desarrollar un complejo de inferioridad si percata que no tiene los mismos dones que ellos, o su lugar en la familia es de consentido inofensivo que no sabe sustentarse en decisiones importantes. De preferencia, los padres deben criar a todos los hermanos por igual, para que no experimenten rivalidades que terminen en serios aprietos o en disputas reiteradas por ser el foco del hogar.

Un punto importante en el orden de nacimiento es la distancia comprendida en las edades de los hermanos. Mientras mayor sea el margen, no habrá poder alguno para luchar, porque el hermano mayor tiene más perfil autoritario de todos, siendo el menor el que más respaldo necesita de su parte. Ahora bien, si cada uno de ellos son procreados en una distancia corta, si habrán problemas en cuanto a la lucha del poder, porque todos poseen las mismas características para ser el mimado.

Otro escenario de competencia sería una familia conformada por dos o más hermanos, entre hembras y varones. En caso que el varón sea el primer hijo y las hembras las siguientes, el niño tendrá tendencia dominante sobre sus hermanas, hasta el grado de protegerlas de cualquier eventualidad. Por su parte, las niñas no se tomarán la molestia de competir con su hermano mayor, porque de un modo u otro están a gusto con su protección y autoridad. El orden de nacimiento de Adler es muy cambiante en virtud de las circunstancias familiares o personales.

Diagnóstico

Una serie de pruebas elaboradas por este científico produjo una tendencia con la cual podían ser observadas las "ficciones" de todos los individuos. A su vez, es un estudio tan completo que abarca el orden de nacimiento, qué complejos padece el paciente y mucho más. Sirve para evaluar si ese ser posee patologías o una enfermedad que le conduce a un estado de neurosis o psicosis graves para entender el porqué de todas sus conductas realizadas.

Todos los pacientes están sometidos a un régimen de preguntas relacionadas con los recuerdos infantiles más vigentes en su mente. El diagnóstico no está orientado en analizar los traumas originados en la edad temprana, sino hallar indicadores de su prototipo o estilo de vida. Si estos recuerdos albergan un estado de seguridad y buena autoestima, quiere decir que ese sujeto posee un complejo de superioridad que supo desarrollar en la infancia.

Si el panorama a diagnosticar es de una persona de mediana edad, con sugerencias a una competencia agresiva con sus hermanos, entonces se trata del segundo hijo que solicita atención o legitimar su poder que tiene en el orden de nacimiento. Por otro lado, cuando el sueño corresponde a alguien que está escondiéndose de alguien mayor, se está en presencia de un hermano menor que no ha encontrado su espacio dentro de la familia, con total munisvalía para hacer valer sus derechos, o que sufre de negligencia por causa de sus padres.

La teoría de Alfred Adler para llegar a un punto de inflexión siempre ocupó los recuerdos infantiles, los problemas que hayan afrontado en el colegio o su vida cotidiana. Los miedos también entran en juego, como temer a la oscuridad, quedarse solo en casa y hasta afrontar un temor real a sus padres, teniendo en cuenta que están por ser castigados debido a una acción reprobable.

Un niño o adulto que está sometido a la teoría de Alfred Adler y su diagnóstico, refleja un número importante de padecimientos relacionados a la negligencia o abuso familiar. Por ejemplo, el tartamudeo forma parte de un déficit de habla, pero detrás de eso esconde una serie de abusos provocados por miembros de la familia, hasta comprender hermanos muy dominantes o padres arbitrarios que no respaldan las acciones de los menores, principalmente.

Aislamiento, problemas alimenticios, preocupación por las reprimendas, el sujeto escondido o soñar despiertos son problemas serios que requieren atención inmediata para rescatar a esos pacientes de una inferioridad extrema que conduzca al tipo evitativo, hasta desconocer sus límites y cometer actos ilícitos.

Freud y Jung están de acuerdo que los sueños son trascendentales para descubrir traumas en la niñez, pero fue la presencia de Adler quien elaboró un estudio bastante riguroso para analizar los sueños de cada paciente. Estos sueños contienen vivencias que hacen parte en el estilo de vida diurno de los participantes, con una vida unificada y consciente de los mismos. En parte, los sueños son un reflejo de todas las metas que el ser humano quiere alcanzar, pero las limitaciones que ellas conllevan hasta cumplir con el objetivo primordial.

Adler fue bastante incisivo en su estudio cuando las personas estaban renuentes en develar sus sueños frente a él. Muchas veces insistió para que entraran en calor y así poder relatar las vivencias más oscuras para llenar su dianóstico con lo más destacado en la sesión. El mejor consejo para aquellos que no recuerdan nada es mediante el arma de fantasear, es decir, recrear momentos que, aunque no ocurrieron en su vida real, es una alternativa de manifestar su propio estilo de vida.

Aunque no parezca significativo, el modo de expresión, la postura corporal (especialmente de las manos) y la entonación con que conversa es importante para el dictamen definitivo. Por su parte, Adler estuvo enfocado en detallar la mirada de sus pacientes, porque aunque no le observen de frente, la mirada de los pacientes estará depositada en algún lugar del consultorio, como una forma de evitar el contacto directo.

La psicología es una rama increíble, cuyos estudios nunca terminan por asombrar, gracias a que la teoría de Alfred Adler es capaz de dilucidar el estilo de vida en un individuo hasta por su posición para dormir. Por ejemplo, un sujeto es totalmente diferente a otro cuando duerme con la sábana en la cabeza, en referencia a otro sector que prefiere cubrirse por completo, pero dejando despejada su cabeza a la almohada.

"Fsctores exógenos" es otro término bastante presente en la teoría de Alfred Adler, cuando una serie de eventos provocan el encendido de las chispas de emergencia en esa persona cuando presenta ciertos síntomas. Por ejemplo, cuando alguien no ha tenido relaciones sexuales en su vida, tiene una sensación de incertidumbre, por considerar que no cubre las expectativas de su pareja o quizá no será de su agrado la entrega corporal que realice en un espacio determinado.

El temor de las madres primerizas al no dilucidar el futuro que le espera con un bebé en camino, la primera menstruación y demás cambios corporales que son naturales, pero al mismo tiempo de afrontar para las féminas.  La vida matrimonial, el hecho de no asimilar la separación, las consecuencias del divorcio y la repartición de los bienes. Todos los panoramas expuestos conducen a los factores exógenos de Adler.

Terapia de Adler

Es importante diferenciar la terapia de Adler y Freud, porque ambas comparten diferencias y semejanzas, pero que no dejan de significar un aporte valioso en psicología. A Alfred le parecía correcto situar a la persona frente a él, sin quitar la mirada de su rostro, porque no estuvo conforme que sus examinados miraran otros sectores de su consultorio, por sentirse desplazado o hasta ignorado en su despacho. Esta es la única exigencia que hacía el psicólogo en su trabajo, de resto, su actitud siempre permanecía relajada en la sesión para calmar a su paciente.

La intención de Adler es establecer una confianza terapeuta-paciente, para que él/ella sienta que se está protegiendo de un monstruo que es la realidad de la cual hablará en medio de la audiencia. Como producto de protocolo, Adler siempre intentaba hacer sentir inferiores (en buen modo) a sus participantes, con la premisa que ellos se defendieran en todos los puntos posibles, para designar el papel de “salvador” en medio de la conversación.

Si en medio de la terapia prevalece la negación del paciente en comentar sus inquietudes, llega tarde, da largas en el tema o simplemente evade cada pregunta del terapeuta, para Adler estas acciones significa “resistencia” mientras que Freud define esta actitud como “represión”. Cada vez que un participante rehúsa conversar en la reunión, es porque está renuente de enfrentar su estilo de vida neurótico y por ende, cada reacción es entendida y hasta compartida por Adler.

El objetivo del paciente es entender la raíz que emerge en su estilo de vida, como un proceso de “autocentramiento” como lo explica el psicólogo. Un terapeuta no puede ser tan básico al decir a su usuario “Mire, este es su problema” porque no está resolviendo el conflicto, sino induce a su participante volver atrás en el tiempo para cometer los mismos errores del pasado.

Es sencillo que el terapeuta logre empatía ante un individuo terco, pero debe manejar su práctica con inteligencia para no permitir que huya del problema tan ni siquiera con la apertura de soluciones a mano.

(Ansbacher y Ansbacher, 1956, p. 335) defienden la figura del terapeuta como el facilitador de cada herramienta para que el paciente logre su cura, pero nunca antepondrá la figura del último en cuestión por simple rebeldía, porque si asistió a terapia es mediante el reconocimiento de su problema y por tanto deberá manifestarlo sin tapujos. Finalmente, el especialista está en la misión de inculcar el interés social de estos sujetos en problemas, para que valoren la protección hacia los otros y sus necesidades.

Discusiones

Aunque la teoría de Alfred Adler está situada en un escalón por debajo en la sexualidad de Freud o la mitología de Jung, es real que al poco tiempo de su fundamentación ha logrado un impacto bastante positivo para los máximos pensadores en psicología. De estas tres premisas, quizá la de Adler da la cara por presentar un sentido común más amplio para el campo de estudio.

Maslow explica que mientras los años transcurren, aparentemente la teoría de Adler gana el afecto de más estudiantes, porque ha madurado lo suficiente para ser objeto de estudio en los pasantes que cursan la cátedra.

Otros pensadores logran debatir que estos postulados están muy aproximados a la esencia transmitida por Carl Rogers. Los propios estudiantes han definido que Sullivan, Horney y Fromm son neo-freudianos o neo-adlerianos, porque comparten puntos de vista en cuanto a la personalidad y el estilo de vida que llevan los seres humanos desde que nacen hasta que mueren.

Problemas

Gracias a los debates establecidos por algunos catedráticos, han colocado en tela de juicio esta teoría, al afirmar que no es del todo científica como el especialista y sus simpatizantes han hecho creer todo este tiempo. La duda preexiste porque la psicología con el paso de los años ha volcado su esfuerzo en el análisis experimental, por tanto, todos los conceptos de Adler deben ser medibles o manipulables para que tengan lugar en el quehacer psicológico.

Para su defensa, Adler al momento de construir su propia teoría, cada término que utilizó no estuvo cercano al estudio físico ni conductual, tomando como referencia el afán de perfección. Sus detractores en varias oportunidades hicieron saber sus interrogantes:

  • ¿Cómo se mide el afán de perfección?
  • ¿Y la compensación, en qué momento aparece en el estilo de vida del paciente?
  • ¿También se mide la inferioridad/superioridad del ser humano?
  • ¿Qué tan legítimo es el interés social dentro de su estudio?

El sentido experimental de la psicología responde a un objetivo que siempre ocurre: todas las cosas son por relación causa-efecto. Adler en su momento aseguró que este modo de pensar es completamente válido en las personalidades que evalúan muy de cerca los fenómenos físicos. La oposición de Alfred tiene sentido, porque los seres humanos, bajo su concepción, no son manejados por tales fenómenos hasta determinar su afán en cuanto a personalidad.

Adler permaneció alejado de las leyes físicas para entender el estilo de vida en los sujetos. Para él, el carácter teleológico es vital, porque a través de él observa las metas, ideales, valores y ficciones finales de las personas. Defendió de sus rivales el carácter teleológico, porque los seres humanos no necesariamente responden a determinadas situaciones con una conducta estándar, porque para eso existe la potestad de elegir cómo afrontar la vida. Todos los individuos están en capacidad de desarrollar la personalidad a su modo.

El sentir teleológico estuvo parcialmente alejado del método científico y por esta razón, los pensadores que no apoyaron la teoría de Alfred Adler indican que la misma es más anecdótica, es decir, que funcionó en un pequeño grupo de pacientes que mejoraron su estilo de vida con ayuda de la filosofía adleriana. Por ejemplo, no es determinante que el primer hijo se sienta desplazado por el segundo, o que el segundo quiera competir por el poder con el primogénito.

De continuar con vida, Adler tendría una respuesta convincente para despejar muchas dudas. Aunque no todos estén de acuerdo con la teleología, es la vía correcta para definir una personalidad con su respectivo estilo de vida. Aparte, el finalismo ficticio es un argumento de peso en el estudio neo-adleriano, que otros psicólogos posteriores tomaron en cuenta para teorías futuras.

Cada concepto de Adler es valioso siempre y cuando lo analicen como un constructo útil y no como una verdad absoluta, porque no hay teoría perfecta que no tenga cabos sueltos en su estudio. De eso trata la ciencia, de explorar cada constructo útil para que siga siendo ciencia y prevalezcan los objetos experimentales.

Frases y reflexiones

A continuación, las frases célebres encontradas en la teoría de Alfred Adler, que son valoradas por sus simpatizantes como muestra de agradecimiento por traer al mundo un estudio interesante acerca de la personalidad.

  • “El peligro principal en esta vida es tomar demasiadas preocupaciones”. Conviene pensar en positivo para resolver todos los problemas que tengan resolución factible. Todo está en las manos del sujeto en afrontar con aplomo de sus propias vicisitudes.
  • “La experiencia es una de las causas para el éxito o fracaso. No sufrimos el impacto de ellas, denominadas como traumas, porque cada una de ellas están adaptadas a nuestros propósitos”. Deja por moraleja que las experiencias otorgan individualidad, para bien o mal contribuyen al crecimiento personal.
  • “Como terapeutas, nunca debemos descuidar el uso que hace los pacientes de sus síntomas”. Quiere decir que muchos participantes en las terapias utilizan falsos síntomas para apoyar a terceras personas que realmente tienen un involucramiento directo en su problema. La lástima es un arma poderosa, siempre y cuando sea usada con prudencia.
  • “Ver con los ojos del otro, escuchar con los oídos del otro, sentir con el corazón del otro. Por ahora, este es una definición de sentimiento social”. Una cita relacionada con la acción empática que todos los seres humanos deben tener entre sí. Es una habilidad que tarde o temprano beneficia para una sana convivencia en la comunidad.
  • “Se admira a los genios, se envidia a los hombres ricos, tememos a los hombres que demuestran gran poderío. Solo los hombres de gran carácter representan a los seres que merecen toda mi confianza”. El carácter que forja todo individuo distinguirá si vale la pena depositar un voto de confianza. Es la enseñanza que deja esta interesante cita de Adler.
  • “La grandeza del hombre está en su forma de pensamiento”. Por esta razón, la inteligencia es la catapulta con la cual todos los sujetos llegarán tan lejos como lo han propuesto.

  • “Una mentira tendrá sentido, si la verdad es denominada como un ente peligroso”. La cita faculta el uso de la mentira cuando la verdad es más dura que el hecho de mentir. Moralmente, todos están encaminados a hablar con la verdad, duela o no, pero la práctica establece que ser sinceros no es una buena idea si están en juego otros factores de peso.
  • “Las únicas personas normales son aquellas que nunca terminas por conocer”. Cuando una persona descubre la esencia de otra, podrá visualizar cuáles son sus virtudes y defectos desde un ángulo muy cercano.
  • “El neurótico está clavado en la cruz de su ficción”. La mente es un laberinto interesante, pero a veces la salida no es ubicada a simple vista por el ser humano.
  • “Habría mucho menos arranques de mal humor si no le brindan la importancia respectiva”. A veces, la persona utiliza una rabieta para llamar la atención de otra. Este comportamiento es habitual en los niños.
  • “Las situaciones determinadas no siempre están encausadas por un significado, pero el ser humano siempre estará regido por situaciones que si posean un significado”. En otras palabras, todo tipo de circunstancia construirá una personalidad y por ende, al ser humano para que sea de esa forma.
  • “Una sensibilidad exagerada es un claro síntoma que el complejo de inferioridad ha tocado a la puerta”. Quien sufra de este déficit tendrá que trabajar en salir adelante, porque cualquier evento abrumador será avasallante en su personalidad, como una inmensa bola de nieve que va tras su ser.
  • “Dios es eternamente completo, porque maneja el mundo para el bienestar de todos. Converge en las estrellas, es el dueño del destino y de los hombres. Es la manifestación de la mera perfección”. La teoría de Alfred Adler propone un concepto de Dios abstracto, que la mente humana no está dispuesta a comprender, a menos que tenga un acercamiento directo con las Sagradas Escrituras o introducirse de lleno al cristianismo.
  • “Un peligro inminente en la vida es mantener un estilo de precaución”. No hay que temer a lo desconocido. Tomar riesgos es tan natural como pensar en lo mejor que conviene para el bienestar. Estar alerta en todos los escenarios conducen al humano a vivir de temores e inseguridades.

  • “Lágrimas y quejas, a lo que yo llamo «poder del agua» es un arma poderosa para perturbar el entorno”. Los individuos cada día desarrollan más nivel de empatía para solidarizarse con aquellos que atraviesan un momento doloroso en sus vidas.
  • “Los sueños revelan todos los conflictos internos que sumergen al sujeto de manera significativa”. Por esta razón, Alfred Adler siempre hizo énfasis en descubrir los sueños más íntimos de sus pacientes, para evaluar su afán de perfección o la clase de complejos que presenta.
  • “El deber de todo hombre patriótico es mentir por su país”. En el mundo político resulta normal que los personajes relacionados con el Estado mientan para mantener en calma a un colectivo que detallan las anomalías que el poder ejecutivo realiza en cualquier nación.
  • “La guerra es un espacio que trae asesinatos y torturas a nuestros hermanos”. Claramente es un paisaje desafortunado que Adler hace de la guerra, así como las consecuencias que una disputa trae a nivel global.
  • “El mal humor es sinónimo de inferioridad”. Desde luego, quien padece de mal humor constante, no tiene la capacidad o competencia necesaria para revertir la situación hacia la felicidad.
  • “Superar las barreras lleva a los hombres a ser valientes y decididos. El respeto por ti mismo y conocerte mejor son buenas razones para salir adelante”. Nadie ha dicho que la vida es fácil, pero corresponde sortear con todos los obstáculos que presenta hasta cumplir con las metas establecidas.
  • “No se puede dividir al ser humano, porque es una entidad compleja”. Precisamente esta es una de las frases más representativas en la teoría de Alfred Adler, porque sus colegas intentan descomponer esta figura para evaluarla por partes separadas, el psicólogo en cuestión determinó que la figura humana es una unidad esencial que no merece ser desglosada para el método científico medible.
  • “Los individuos desafiantes siempre persiguen a otros, pero al mismo tiempo luchan contra la sensación de ser perseguidos”. Las personas son insatisfechas por excelencia, pero deben trabajar en nuevos objetivos que conduzcan a una experiencia gratificante.

  • “La guerra bajo ninguna perspectiva debe estudiarse como la continuación de la política bajo otras herramientas. Sin duda, es una cadena de hechos perpetrados en la comunidad de los sujetos”. Simplemente los valores humanos, los derechos a la vida y a la libertad son destruidos de raíz con un evento funesto como la guerra. El desajuste social, político y económico será tan vigente que todos los afectados percatarán de ello.
  • “Todos los docentes están en capacidad de creer en las competencias o habilidades de sus estudiantes. Si estudió educación, debe entender por la misma como un arte de enseñar a través de su experiencia a los pupilos encontrados en su aula”. Bajo otros términos, el maestro debe manifestar una profunda vocación por su trabajo, para que en el futuro todos los alumnos sepan retribuir esa acción con el doble de conocimiento adquirido. Aquellos que aman la docencia, tendrán alumnos brillantes en sus filas.
  • “Aunque no lo crean, la muerte es una bendición que la humanidad debería agradecer. Con ella, el progreso real de la gente sería posible. Esas personas que pretenden vivir para siempre no solo se convierten en una piedra en el zapato para los jóvenes, sino que no tienen estímulo para ser grandes creativos”. Adler determina que la muerte es el camino para regenerar muchas ideas.
  • “Cuando descubrimos cada meta de los seres humanos, muy en el fondo estamos viendo qué camino tomará”. Mientras estas metas sean coherentes o realistas, no habrá problema alguno para que desarrollen su máximo potencial hasta conquistar todos sus objetivos tarde o temprano.
  • “El papel del psicólogo permite hacer llamados de atención a sus pacientes cuando observan un error. En cambio, el paciente tendrá la potestad de rectificar el rumbo por su propio bienestar”. Si el paciente pone de su parte, la recuperación será un hecho innegable. El especialista solo fungirá como guía para que esa persona camine con sus propios pasos hasta salir adelante en su terapia.
  • "No existe ser humano en el mundo que prefiera reposar sobre el yugo del complejo de inferioridad". Todos sueñan con volar muy alto y es totalmente válido. Permanecer inferior, en la sombra, sin demostrar absolutamente nada al resto de la sociedad, no es el camino correcto. Tomar decisiones arriesgadas, salir de la zona de confort y cumplir con todos los objetivos es tarea de todos; enseñar esa valía con talento y destreza.
  • "En ningún momento me he sentido limitado por los prejuicios o limitaciones de la gente. Todo puede ser tan diferente". Enseña que la vida depende de cada quien y cómo pretende vivirla.
  • "La neurosis es un desarrollo natural lógico que al mismo tiempo permanece inactivo debido a factores como: egocentrismo, complejo de superioridad y poca manifestación de interés social". Nadie puede creerse en centro del universo o que merece todas las compensaciones. Quienes están en este proceso de sentirse extremadamente superiores, hay que resaltar que otros seres humanos con las mismas cualidades, desarrollan un interés social más sano que aquellos que padecen de alguna neurosis.

  • "Es imposible afirmar en psicología que un niño con un nivel de alimentación incorrecto será un delincuente del mañana. Para eso, corresponde examinar cuáles son las inclinaciones del infante en su proceso de desarrollo". Basada en su experiencia pueril, el niño sabrá lo bueno y malo de la vida, con ayuda de consejos o asesoría de sus padres, quienes tendrán la misión de visualizar ñas tendencias de sus hijos.
  • "Sigue a tu corazón, pero no te olvides de llevar el cerebro contigo". Una poderosa frase que introduce la balanza para nivelar lo que siente el corazón y la fuerza de la razón. Emociones y pensamientos deberán recorrer juntos la misma trayectoria, porque son válidos en la vida de todo ser humano.
  • "Una regla muy simple para tratar de entender a las personas de mal carácter es bajo la comprensión de hallar medios hasta sentirse superior. El terapeuta debe tratar este asunto personalmente para determinar cuál es el motivo de reflejarse imponente en las facetas cotidianas". Es necesario conocer muy bien las actitudes de los individuos antes de juzgar. Quizá, su perseverancia de ser superior es precisamente para defenderse de un mundo hostil y de etiquetas.
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