¿Qué es la madurez emocional y cómo puedo alcanzarla?

MADUREZ EMOCIONAL
Índice
  1. ¿Qué es la madurez emocional?
  2. ¿Cómo es una persona con madurez emocional?
  3. Características
  4. Hábitos para alcanzarla

El concepto de Madurez emocional reúne otros elementos subyacentes como inteligencia emocional, Habilidades sociales, experiencias vitales y la responsabilidad de ejercer una serie de acciones para ser consecuentes entre lo que hacemos y decimos. Descubre más información en este post.

MADUREZ EMOCIONAL

¿Qué es la madurez emocional?

El primer paso para definir la madurez emocional es imaginarnos que toda persona cuenta con una inteligencia emocional bastante alta. Son sujetos que analizan muy bien su cuadro interno y las emociones ajenas. Tienden a ser empáticos con la sociedad, ponerse en los zapatos del otro sin juzgar y ser coherentes en palabras y acciones.  Regulan su comportamiento en función del entorno. En otras palabras, son individuos que se conocen a la perfección.

Lo contrario a ello es inmadurez emocional, con nula capacidad de desarrollar habilidades sociales, aislados de todo entorno y poca capacidad comunicativa para manifestar sus deseos e inquietudes. ¿Es posible alcanzar la madurez emocional? Desde luego, con una serie de hábitos a tomar en cuenta más adelante.

No es una virtud que se gane a través de los años, cuando el niño está transitando por la adolescencia hasta llegar a su adultez, en todo este trayecto podríamos hablar de inmadurez. Para iniciar este camino, la persona deberá trabajar a través de sus experiencias vitales, que contribuyen a fortalecer habilidades sociales hasta confiar que la responsabilidad es un valor trascendental para alcanzar el éxito individual.

¿Cómo es una persona con madurez emocional?

El primer rasgo que identifica a un sujeto con madurez emocional es haber superado toda etapa "infantil" para asumir con responsabilidad las situaciones serias que asoma la vida para desarrollar actitudes más saludables en pro de alimentar sus Habilidades sociales.

Este proceso es innato, ningún ser humano nace maduro mentalmente. Es un proceso que va construyendo paulatinamente a través de las vivencias personales, conocer otras historias de vida y ver el mundo desde otra perspectiva. No se trata de conseguir o no conseguir, sino de desarrollar o no desarrollar.

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Son tantos los factores que intervienen en el desarrollo de una persona, hace que este estudio sea un tanto complejo. Sin embargo, el primer indicio que alguien podría subirse a este tres, es su personalidad. Conocer muy bien cómo reaccionar ante situaciones o el proceder para resolverlas, es crucial para determinar si es competente o no mentalmente.

Otra causa aparente es la relación que tiene el ser humano con su medio ambiente. De poco sirve que conozca todos sus demonios, virtudes y esté en contacto con la naturaleza si no sabe convivir con los demás. El entorno va más allá de contemplar un paisaje hermoso, sino ver el papel valioso que juega la sociedad para que todo esté en armonía.

Características

Un sujeto que goza de buena madurez emocional se distingue por lo siguiente:

  • Poseen una identidad muy desarrollada. Los niños a temprana edad comienzan a formar una personalidad positiva para visualizar la magnitud de los Valores morales como la responsabilidad, así como el trato hacia otros niños para fortalecer su empatía.
  • Saben muy bien quiénes son. Apelan a la fidelidad de sus emociones para ejercer sus acciones.
  • Distinguen muy bien la importancia de la dicotomía emoción / razón. Controlan a la altura cómo ser razonables o dejarse llevar por los impulsos. Todo el peso de la acción lo llevarán a cabo con sentido común.
  • Piensan en cada meta a cumplir en el transcurso de la vida. Cada objetivo es realista, porque lo opuesto no conduce a la madurez emocional. Reconoce cuáles son las habilidades a desarrollar para ser un hecho que su camino profesional va viento en popa.
  • Son asertivos para demostrar su afecto cuando consideren oportuno. Comunicativos y sociales, encajan de maravilla en su círculo de amigos, por ser individuos que aportan grandes ideas para crecer en conjunto.
  • Destacan el valor de la independencia. Examinan situaciones que conllevan a la Codependencia para salvarse a tiempo de una vida retraída o bajo la dominancia de los demás.
  • Buscan relaciones amorosas estables, de igual a igual.
  • Regulan el torrente de emociones frente a un objeto o persona. Saben mostrarse en sociedad como entes equilibrados.

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Hábitos para alcanzarla

El camino hacia la madurez emocional está muy empinado, mas no imposible para ser seres humanos de bien, competentes y con grandes destrezas sociales. A continuación, algunas pautas para acelerar este crecimiento personal.

Préstate atención

Debemos ser conscientes de nuestros pensamientos y acciones. Prestar atención a conductas propias es un paso que conduce a la inteligencia intrapersonal, con exámenes introspectivos continuos para ver hasta qué punto estamos siendo maduros o no.

En otras ocasiones cometemos el error de actuar bajo el piloto automático  ¿Qué significa? El proceder y el pensar van de la mano como agentes externos a nosotros, sin detenernos a mirar si ambas ejercen consecuencias negativas para la individualidad.

Cualquier conocimiento que tengamos de nuestra personalidad es un beneficio para saber cómo somos en la óptica de los demás. Es un gran augurio para crecer mentalmente, como seres capacitados para convivir en sociedad.

Cómo somos, cómo pensamos y cómo actuamos es una asignatura pendiente que todo lector de este post debe examinar. Debemos preguntar  ¿Por qué somos así? ¿Cuál es el peor defecto?  ¿Cuáles habilidades están en desarrollo y aquellas que no hemos puesto en práctica? Son interrogantes muy prácticas para ese análisis de personalidad que contribuya a cimentar una imagen realista.

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En psicología, este es el primer paso para consolidar la madurez emocional, el hecho de conocernos muy bien. Presta atención a todas las señales que mente y cuerpo te ofrecen para concretar rasgos de personalidad que te lleven a ser mejor cada día.

Aprende a elaborar tus sentimientos

Cada persona forma parte importante del mundo, con un cúmulo de sentimientos que suele demostrar dependiendo de su contexto socio-cultural. A veces cometemos el error de no darle la importancia que compete, mientras que otras veces preferimos omitir la presencia de alguno por temor a ser juzgados.

Entonces ¿Qué consecuencias podría traer la omisión de sentimientos en escenas que merece expresarlos? Bueno, un lastre, una cruz muy pesada a cuestas, porque no habrá una instancia definitiva en cuál sentimiento expresar. Cada día esta cruz será pesada, acumulando represión hasta el grado de estallar sin que nos demos cuenta frente a una situación límite.

No detengamos el caudal de emociones cuando están en pleno florecimiento. No existe nada más saludable que eso, porque trata de una persona asertiva, comunicativa y que está dispuesta a dar un consejo, abrazo y compañía cuando amerite. Una vez que descubramos cada cual, los adaptamos al ambiente en que vivimos.

Aprender de los errores

Nadie es perfecto en el mundo. Existe una idea errónea "ser felices es sinónimo de hacerlo todo bien" y no es así. Otras personas son competentes para complacer a otros, con el fin de ser aceptado en un núcleo cuyo canon es repetitivo, estático y ninguna otra persona puede hacer lo que no está permitido en él. De este modo, no tengamos miedo a equivocarnos una y otra vez, porque nos enseña a ser más humanos.

No veamos el fracaso como un hecho que no nos podemos permitir a lo largo de la vida. Sin duda, representa un camino distinto para crecer. Nadie nace aprendido, ni haciendo las cosas por cuenta propia si no hay un conocimiento previo. Dejemos a un lado el perfeccionismo para ser más espontáneo con nuestras acciones. Si está bien, excelente; si no es así, aprendemos de estos tropiezos. Cada intento es un grano de arena para cultivar madurez emocional.

Analiza cada reacción emocional

En un punto anterior referimos al caudal de emociones, florecerlas para conocer cómo expresarlas. Cuando ocurre algo inesperado, nuestro cuerpo libera reacciones inmediatas o actos reflejos que son inevitables, porque no estamos preparados para afrontar una sorpresa (agradable o desagradable).

Habrán momentos en que este caudal no está permitido, de acuerdo a las reglas que establece la vida misma. Por esa razón, hay que buscar un equilibrio ideal con motivo a una verdadera regulación. Volvemos al tema de prestarnos atención, analizar cuál es la emoción dominante en nuestra personalidad para vislumbrar si estamos haciendo bien o mal al expresarla.

Escucha activamente

Acá resaltamos la importancia de las normas del buen oyente. Para tener éxito con otros individuos es importante atender sus palabras con mucho detenimiento, para llegar a ese grado de empatía que esperan de nosotros. Escuchar activamente no es lo mismo oír, cuya diferencia expresa la atención dedicada a los interlocutores.

Este tipo de escucha correcta nos conduce a qué palabras usar para responder, antes que el interlocutor termine de expresar sus inquietudes. Gracias a eso, daremos respuestas inteligentes que no son necesariamente la que ellos pretenden escuchar. Este hecho es imposible si no concentramos la atención a lo que habla el sujeto. Aunado a ello, observar su lenguaje no verbal forma parte de la comunicación asertiva.

Analiza la reacción conductual

El comportamiento del ser humano está regido por cualquier emoción que presente al instante. Si esto ocurre, la madurez emocional está en tela de juicio, porque muchas veces terminan ganando los impulsos de acuerdo a una emoción en especial.

Por fortuna contamos con las mismas capacidades de razonar y pensar. Si equilibramos esa dicotomía, nuestro funcionamiento como sujetos estables no quedará en entredicho.  El instinto primario de cada emoción nos puede jugar una mala pasada en cualquier ámbito de la vida: social, cultural, escolar y laboral. Por eso, exhortamos a regular el comportamiento, saber cómo actuar en determinados contextos para no ser objeto de estigma o designados bajo la etiqueta de "impulsivos".

Comunicación asertiva

Si nos aislamos del mundo, es complejo imaginar que la madurez emocional esté a la vuelta de la esquina. Es crucial ser empáticos durante las relaciones interpersonales, estar dispuestos a tender una mano cuando sea necesario y activar la escucha para atender las palabras o el lenguaje no verbal de los interlocutores.

Cabe destacar que no siempre estaremos de acuerdo con las opiniones de todo, pero "el respeto al derecho ajeno es la paz" debe prevalecer como filosofía de vida, para valorar la libertad del otro cuando culmina la nuestra.  De eso trata la asertividad, de mostrar cordialidad, respeto y mesura cuando no nos gusta algo de otra persona. Nos sentimos en confianza, seguros y atraídos por seguir compartiendo con ella, porque todo punto de vista es válido si se maneja bajo el marco de la tolerancia.

Entrena la aparición de la razón

La razón siempre nos acompaña en el transcurso de la vida, pero ¿Qué tan importante es para alcanzar la madurez emocional? Bastante, porque discernir antes de actuar mediante los impulsos es una ventaja clara. Algunos sujetos son débiles en raciocinio, porque consideran que la reacción inmediata por emociones los llevará muy lejos, pero no es así.

Para ser maduros emocionalmente, la razón prevalecerá incluso en escenarios en que las emociones quieran gobernar. Otro beneficio por raciocinio es evaluar otras posibilidades de respuesta para aspirar a un gran comportamiento, que esté a la altura de las circunstancias. La conducta para ser legítima, estará relacionada con nuestra forma de ser, actuar y con los valores morales que ha enseñado la sociedad para ser grandes seres humanos.

Empatiza

Un error muy frecuente en las relaciones interpersonales es asumir un papel de víctima, dar más enfoque a los problemas del otro, pero olvida de escuchar cómo su interlocutor aprecia el mundo.  Desde luego, todos los problemas merecen ser escuchados, pero no de una sola parte, sino de ambas. Empatizar es ponerse en los zapatos del otro como también lo hará por ti. Siempre pensemos en esta pregunta clave "¿Cómo me sentiría yo si estuviese en tu lugar?

Mide el alcance de cada necesidad

Todos tenemos necesidades que cubrir para sentirnos a gusto en todas las etapas de vida. Sin embargo, un error que cometemos es pensar en cumplir con las más inmediatas, olvidando por completo en aquellas a complementar de mediano a largo plazo.

Para esto, recomendamos un análisis, con una escalera escrita con cada necesidad. Mientras más altos sean los peldaños, equivale a las necesidades de largo plazo, mientras que los bajos representan los más inmediatos.

Un buen examen de nosotros mismos, el ambiente y la vida misma traduce si tales necesidades realmente nos han hecho felices cuando las cubrimos. Lo más apropiado es cumplir con cada una para no experimentar esa frustración por no haber consolidado cada uno de los objetivos.

 

Despéjate cuando sea necesario

El concepto de apego en psicología tiene varias vertientes: positivos y negativos. Para lograr la madurez emocional, estar atado a otras personas, objetos o a las mismas emociones no es el camino correcto para lograr este paso.

Debemos aceptar que hay personas en nuestro alrededor que nos hacen daño directo o indirecto, las cuales no están aportando lo que debiese para estar felices. Si es oportuno separarse un poco de ellas, es factible para pensar más en nuestras propias necesidades. Para ir más allá, el desprenderse un poco de la cultura, el qué dirán y los prejuicios nos ayudará para alcanzar esa madurez emocional.

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